Zona de Nadie – Que Sea Rock / Riff

Treinta y cinco años pasaron desde la aparición de Ruedas de metal y Macadam 3...2...1...0..., los primeros discos de Riff, banda de “rock and roll pesado” que Norberto Pappo Napolitano armó a su regreso de Brasil a principios de los ochenta, donde estuvo exiliado durante los primeros años de la última dictadura militar argentina y armó el trío Aeroblues. En tiempos donde los sellos discográficos empezaron a lanzar reediciones de viejos discos y clásicos del rock argentino, Popart decidió reeditar los últimos dos álbumes de Riff: Zona de nadie, editado originalmente sólo en vinilo por Halley Records (con distribución de RCA), y Que sea rock.

Tras una primera etapa en la que la banda se ubicó como la antítesis del rock que se hacía en el país cuando recién arrancaba la década del ochenta (y no poder controlar la escalada de violencia que se desataba en sus shows mientras se preparaba el regreso de la democracia), y de una segunda reunión con cambio de laderos (Oscar Moro por Michel Peyronel en batería y JAF por Boff Serafine en guitarra) y un estilo más amigable, la formación original de Riff se reunía a principios de los noventa para volver al ruedo con Zona de nadie.

Cuando ya estaba en marcha la revalorización de la obra de Norberto Pappo Napolitano, después de haberse refugiado en su taller mecánico tras la muerte de su padre, Riff retomaba en este regreso esa adrenalina característica del hard rock rutero (Lo tuyo es vicio, Forastero, Aquella estrella, Betty silicona y Vértigo romántico), aunque la banda vuela musicalmente cuando suena aún más pesada con la oriental Geisha, La frontera inesperada (cuyo estribillo revalida su condición primitiva de banda marginal: Somos de la frontera, donde no llega el sol), la oscura Juegos nocturnos y la espesa Zona de nadie. Y allí se entiende por qué Riff sentó las bases del género en el país, claro.

A diferencia de su edición original, la remasterización de Zona de nadie cuenta con La voiture, la versión fogonera del clásico bluesero Sube a mi voiture, y El malo de la película, que encaja con las composiciones más pesadas del álbum. Incluso los más fanáticos pueden apreciar fotos, hasta ahora inéditas, que complementan la tapa a lo Mad Max de Zepp.

Entre la grabación de los últimos dos discos de la banda, Pappo ya se había convertido, definitivamente, en ese prócer del rock argentino que había llegado a tocar en el Madison Square Garden invitado por el mismísimo B.B. King y que era venerado por sus pares locales. La última producción de Napolitano, Bericiartúa, Peyronel y Serafine fue Que sea rock, también conocido como El álbum negro de Riff. Más allá de la aparición del lema Es menester, que sea rock, la banda recrudece su sonido (La ciudad del gran río, Reza duro, Estamos hartos), aunque también deja espacio para composiciones más rocanroleras (Es tarde, Sátiros sueltos, Larga distancia), e incluso para una balada (Vergüenza ajena).

“En esta re edición se mantuvo el audio original, ya que cuando se iba a masterizar, el material se encontraba en perfecto estado”, avisó Popart, sello encargado de estos relanzamientos al mercado. Por esta razón, la novedad en Que sea rock data 2016 pasa por las imágenes que se incluyeron en el arte interior, cedidas por los músicos y su producción.

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