La historia del rock argentino se celebra

Llegaba el mediodía del lunes y el cielo asustaba con las nubes negras que se acercaban desde el horizonte. Esta vez, la lluvia no se hizo esperar. Como se dice por ahí, “sin lluvia, no hay Cosquín Rock”.

Lunes 27 de febrero / Aeródromo Santa María de Punilla - Después de dos jornadas de calor, el chaparrón que caía sobre Punilla era tan intenso que se esperaba lo peor. Pero no se sabe si José Palazzo o quien, hizo una cruz de sal y sopló el viento sur para limpiar el cielo y que saliera el sol.

Como en todo rincón del predio, el escenario Carlos Tortola tuvo temática rock en la última jornada. Desde las 15 horas pasaron por sus tablas La Garufa, Exiliado, Gritos de Avalancha, La Loconia, La Vieja Ruta, Antiviral y Almas Rodantes. Continuó una banda que ha sabido cosechar un buen grupo de fans en la provincia de Córdoba: 1 Segundo es Demasiado; siguieron los quilmeños Trebolares, que repasaron algunos temas del DVD celebración por sus 10 años; La Mocosa, con sus más de 15 años de rocanrol; La Whilington Tinto, Madre Negra, Víctor Roger y La Viajera, banda revelación de Villa Albertina (Lomas de Zamora) que, con un año de carrera, ya mueve muchos seguidores por el sur bonaerense. Con tres jornadas de mucha música, el fallecido productor tuvo un merecido tributo, a través de las distintas bandas que pasaron por el escenario que lleva su nombre. ¡Fuerte ese aplauso!

El ecléctico escenario Quilmes Garage, o la carpa azul, también arrancó su jornada con lluvia. Allí sonaron bandas provenientes de diversos lugares del país, como Translúcido, Los Monkys, Usted Señálemelo, Surikata Ki, Pilotos, Anticasper y Nina. Cerca de las 19:30 horas, se presentó Shoot the Radio, la banda del bajista Zeta Bosio que logró una mayor convocatoria que en el día anterior, tal vez producto de quienes ya lo habían visto y corrieron la voz. Luego fue turno del punk con los mendocidos Perras on the Beach; el rock visceral de Detonantes, la banda de Joaquín Carámbula, hijo del célebre Berugo y hermano menor del gran violero Gabriel; los platenses Valentín y los Volcanes; y Los Espíritus, que cerró el espacio mezclando el amor por el blues con ritmos latinos. Banda muy reconocida en la movida indie, sobre todo desde que obtuvieran un premio revelación, allá por 2013. Variada oferta la de la carpa durante todo el CR17.

El escenario Ceremonia Geiser abrió cuando el sol ya recibía al público. Como el resto de los días, se emitió el documental Geiser: llegando las sierras, para luego dar paso a la música. Desde las 17:30 desfilaron por sus tablas Banda Fri, Weste y Olímpica. Luego comenzó la última velada de Juanse & the band, tocando clásicos de los Ratones Paranoicos que el público coreó y disfrutó. La seguidilla de bandas continuaría con Diosque, Bandas de Turistas (muy bien recibidos por los presentes) e Ibiza Pareo. Mientras que el cierre quedó a cargo de Cecilia Amenabar (ex mujer de Gustavo Cerati), en su faceta como DJ. Sin duda, otra impecable novedad fue la incorporación al festival de este escenario, para deleite de los que gustan de escuchar rock más moderno. Que se repita.

La tercera fecha de la carpa circense Espacio Alternativo arrancó a las 16 horas. con la presentación de Víctor Pintos y sus 50 años de vida, en carácter de monólogo; le siguió el humor de El Flaco Pailos, dejando a la gente de muy buen humor para que pudieran disfrutar lo que sería la última celebración serrana por parte de Los Pericos, quienes tocaron temas de sus últimos discos, para dar lugar a los invitados en sus clásicos: Rolo Sartorio (La Beriso) cantó Lindo día y A77aque, participó en Casi nunca lo ves. El cierre quedó en manos de Hernán Casciari, quien presentó Una obra en construcción con una dinámica teatral de interacción muy interesante; y del Circo del Horror. Así como en el resto de innovadoras propuestas de CR17, la carpa roja y blanca no fue la excepción en cuanto a oferta de producciones interesantes, que nadie puede negar que van de la mano con el rock.

Por su parte, La Casita Del Blues contó con la presencia de la banda local Gente Negra, que desde las 18 horas ofreció un coctel de blues clásico y rythm & blues; el guitarrista Jimmy Rip con su (buena) banda The Trip (Silvana Colaggiovani en batería y Luli Bass en bajo), que mostró un sonido crudo y convincente, dejando chico el espacio que rodeaba el escenario ante la gran convocatoria de público; y, finalmente, Botafogo. Entre mucho blues y anécdotas, el experimentado guitarrista contó que, hace muchos años, un pequeño joven se acercaba a su camarín durante sus presentaciones, lo elogiaba y se retiraba, pero no se quedaba a los shows. Ese chico creció y hoy forma parte de su banda: el talentoso blusero local Ivan Singh. Gran aporte al Cosquín Rock fue un escenario exclusivo para el blues, un estilo que parece renovado y que, tal vez, este año pueda multiplicarse y disfrutarse más seguido en todo el país. Chapeau a “la casita”.

Una de las principales atracciones del Día 3 fue montar la celebración de los 50 Años de Rock Argentino en el Escenario Temático. Estas cinco décadas se contemplan a partir de la publicación del single La balsa, en junio de 1967, a cargo del emblemático compositor de Los Gatos, el señor Lito Nebbia, junto a Tanguito. Siendo las 15:30 horas, salió a escena Golosinas Peligrosas, banda del cordobés Alejandro Cavotti (Polifemo, La Máquina de hacer Pájaros). Después el turno del experimentado bajista Alejandro Medina (Los Gatos, Pappo's Blues, Aeroblus, Manal) con su formación de rock & blues y un potente sonido. A continuación, su ex compañero Javier Martinez brindó algunas canciones del repertorio de Manal. Mucha gente sospechó la posible reunión del legendario trío en el CR17, como ocurrió el año pasado cuando grabaron un DVD, pero el guitarrista Claudio Gabis no viajó a Córdoba para la ocasión.

Alrededor de las 17:30 horas, Ricardo Soulé apareció con su violín, armónica y guitarra junto a La Bestia Emplumada, despachándose con repertorio propio y algunos clásicos de su ex banda Vox Dei. Luego salió a escena Celeste Carballo para repasar los clásicos de su reciente disco Me vuelvo cada día más loca por amor al blues, grabado en vivo en el Teatro Opera. Su show fue coreado por la gente, cayendo en cuenta que sus canciones están en el inconsciente colectivo más de lo que se cree. Su banda sonó ajustada y prolija, entre quienes se destaca su tecladista y vocalista Gimena Álvarez Cela (No lo soporto, MilHojas, Nico Cota), una clara promesa del rock nacional. Prosiguió Willy Quiroga, quien desde el bajo repasó temas célebres de Vox Dei y versionó El viejo, de Pappo. Otra ocurrencia por parte de los llegados a CR17 era la fantasía de que VoxDei se reuniera de algún modo, pero tampoco fue de la partida.

La noche estaba casi instalada cuando irrumpió la dulce desfachatez de Fabiana Cantilo y los clásicos que grabó en sus discos. La cantante aprovechó para invitar a Claudia Puyó para repasar juntas Eiti Leda (Serú Girán), La Bestia Pop (Los Redondos), Dulce condena (Los Rodriguez) y Dos días en la vida (Fito Paez). De su propia producción entonó Llego tarde y Ya fue. Pasadas las 21 horas llegó, tal vez, el instante más esperado de esta celebración: la presentación de Fito Páez. Después de varios años de ausencia en el festival, unas 15 mil personas in crescendo se apostaron frente al escenario para escuchar canciones emblemáticas del rosarino, quien arrancó su show a tono con su gira Retrospectiva, en la que revisita canciones de los últimos 30 años de su carrera. En un poderoso comienzo sonaron El chico de la tapa, A las piedras de Belén y Gente sin Swing. De excelente humor, muy conectado con el público, Páez se paseó por el escenario con su guitarra, arengando a la masa a saltar, cuando no lo hacía desde el piano. Picos altos del set sucedieron cuando alentó a cantar los clásicos 11 y 6, Al lado del camino y A rodar mi vida. Otros momentos muy destacables sucedieron cuando aparecieron los invitados Juanse y Rolo Sartorio para tocar, todos juntos, el clásico paranoico Cowboy. Previamente a tocar Brillante sobre el mic, Páez pidió al público que iluminaran la noche con sus celulares, conformando un lindo decorado acorde a la ocasión.

Con el público en el bolsillo, el músico rosarino presentó a su banda y agradeció a varios ausentes en el festival (algunos de ellos por razones obvias) por haber sido partícipes y creadores del movimiento del rock nacional: Moris, Lito Nebbia, Luis Alberto Spinetta, Indio Solari y Charly García, entre otros. Luego de Ciudad de pobres corazones, Dar es dar, Mariposa Tecknicolor, llegó el cierre con Dale alegría a mi corazón. Despedida con final a capella, con Páez y sus músicos al borde del escenario arengando a la gente cual cántico de cancha. Fue un show plagado de hits, de un elocuente feedback entre Fito y el público, reforzando la razón de por qué es uno de los grandes compositores del rock argentino.

A poco de la medianoche. hizo su aparición el excelentísimo músico integral Pedro Aznar para dar un show impecable, con grandes canciones como Sol de California, Tu amor, Mientes (de Tango 4, con un inmenso solo de bajo, tras proponer una conversación mediante el instrumento y el público coreándola), Quebrado, Fotos de Tokio. También hubo momentos intimistas con A primera vista o su versión hiper reconocida del hitazo lento de Elton John Ya no hay forma de pedir perdón. A esta altura ya es sabida la enorme capacidad instrumental de Aznar: todo lo que toca, lo convierte en una belleza artística invalorable. De los mejores show del festival, sin lugar a dudas.

Con puntualidad inglesa, sería el turno de otro ex Serú Girán: el maestro David Lebón, quien acompañado por el baterista Daniel Colombres, otro valuarte del rock argentino. El guitarrista repasó buena parte de su producción, incluyendo temas de la época de la banda fundamental de la década del 80. Tras arrancar con Juntos, y acomodar pequeñas fallas en el sonido, Lebón se dirigió al público: “¡Qué silencio que hay ahí! ¿Están cansados? Desde que hora están? Yo me acuerdo que el año pasado toqué a las 3 de la tarde y me descompuse...A un hombre de 60 y pico de años, eso ya no le va mucho”, dijo, provocando una querendona ovación. Luego le dedicó Esperando nacer a un amigo (Charly García), a quien le agradeció por ayudarlo en estos años. En la vereda del sol, San Francisco y el lobo, El tiempo es veloz y Seminare fueron sonando ante un público respetuoso de su trayectoria. El músico se despedió con el clásico Suéltate Rock & Roll, de la época de Polifemo.

La última banda de la noche (en el escenario principal ya había terminado la jornada) fueron Los Twist, grupo liderado por Pipo Cipolatti que tocó las canciones bailables más reconocidas de su carrera: Invasión, Sábado y vidurria, Cleopatra, la reina del twist, Twist de Luis, Ricardo Rubén, El estudiante, Pensé que se trataba de cieguitos y Jabones flotadores, entre otros. Con este repertorio, enfiestaron a la gente que eligió quedarse a verlos en lugar de retirarse a descansar. Un real acierto de José Palazzo la inclusión de un escenario para celebrar 50 años de rock nacional; el público se notó muy conforme con la temática propuesta. Aplausos.

En el Escenario Principal abrió El Plan de la Mariposa, que luego de tocar dos temas tuvo que parar el show por la intensa lluvia que caía por esas horas. Rato después, comenzaba a escampar y los cordobeses de 4 al Hilo desparramaron su rock sobre las tablas, dando paso a Palo Pandolfo y su repaso por clásicos de Don Cornelio y La Zona y Los Visitantes, mientras el público comenzaba llegar al predio en mayor cantidad, tras la lluvia. Acto seguido, llegó el último número internacional del CR17: el baterista Carl Palmer, quien se mostró muy comunicativo con el público y, en formato de trío, desplegó toda la magia del rock sinfónico progresivo para homenajear a los fallecidos Emerson y Lake con un show excelente, donde sonó Fanfare for the common man (solo de batería incluido).

Luego de la actuación del ex Los Piojos Micky Rodriguez y La Que Faltaba, Javier Calamaro y Los Guarros concretaron su reunión tras veinte años de separación, tocando clásicos de los ‘90, como Vamos a la ruta y Rosas en tu pecho. Luego del revival, y adelantado en horario, llegó el punk al escenario principal bajo la suela de Los Violadores, quienes parecieron no estar a la altura de las circunstancias festivaleras, con aparente falta de ensayo, lo que provocó que la impronta de su show fuera casi mediocre. Una pena. Distinto fue el recital de A77aque, que regresó al Cosquín Rock tras muchos años de ausencia y deleitó a sus seguidores con temas como Beatle, Hacelo por mí, Espadas y serpientes y Donde las águilas se atreven, con varios ex combatientes de Malvinas presentes en el escenario.

A las 22 horas, el rock humor de Kapanga tomó por asalto el tablado principal en su 15° presentación en el festival, para divertir a la gente con temas como Rock, En el camino y Motorock. Los músicos también propusieron un momento solidario al promover el reencuentro de unos padres con una niña perdida entre la marea de gente. La taberna y El mono relojero picaron alto en el pogómetro del set kapanguero. Luego, Las Pelotas arrancó su recital bien arriba con Siento, luego existo, Si supieras y Qué podés dar. Cabe destacar que la banda de German Daffunchio tiene asistencia perfecta en las ediciones de Cosquín Rock, este bonus describe la localía y la fiesta que provocan con sus actuaciones en el festival. También fueron de la partida Ya no estás, Víctimas del cielo, Cómo se curan las heridas, Transparente, Será, Escondido bajo el brazo (aka Soy un pato), con Pancho Chevez en armónica; Blanca Nieves + 7, Esperando el milagro (con Marcelo Blanco, de Pericos, invitado en percusión) y la furia de El ojo blindado de Sumo, con Juanchi Baleiron como invitado en primera guitarra. Fantástico show Daffunchio y los suyos, una vez más.

Y llegó nomás el cierre con La Beriso. Ante unas 20 mil personas, la banda de Rolo Sartorio llevó adelante un set bien festivalero de poco más de dos horas, donde alternó canciones de sus 19 años de historia. Los de Avellaneda abrieron con Tres mujeres y ella, Otra noche más y Miradas. Uno de los picos altos se dio con la participación de Juanse en “Boogie / Infierno, tema en el que ex-líder de Ratones Paranoicos devolvió la guitarra y se dirigió a la punta del escenario para cantar y bailar, mientras la gente enloquecía con su impronta. También sonaron Mano a mano, Enloquecer, Dónde terminaré, la emotiva Madrugada (con Pancho Chevez en armónica), Argentina y Legui, que coronó una fantástica noche de estrellas y mucho rock.
Así se fue nomás la 17° edición de un Cosquín Rock variado y extenso, que no da respiro a quien quiera absorber toda la oferta musical y artística, pero que te llena y te sacia la sed de música por algunos días, hasta que la nostalgia vuelva a darte ganas de viajar a algún lugar, como este tan bello que tiene la querida provincia de Córdoba, allí en el valle de Santa María de Punilla. Será hasta el año que viene. Será hasta que este festival vuelva a convocarnos en una gran comunidad, tolerante y respetuosa, como lo es la gran familia del rock. Hasta siempre.

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