El baile interminable

Con una multitud que vivió desde temprano la experiencia Lollapalooza, el festival cerró su cuarta edición a lo grande. Entre los artistas del momento, los más experimentados hicieron de las suyas: Duran Duran convirtió el predio en una inmensa discoteca al aire libre y The Strokes hizo base en su disco más exitoso para brillar en su show más importante en el país.

Sábado 1º de abril / Hipódromo de San Isidro - La segunda jornada del Lollapalloza se vivió de manera mucho más intensa desde las primeras horas de las tarde. El público aprovecho el cálido clima para acercarse a las inmediaciones mucho más temprano que el día viernes y disfrutar de cada una de las alternativas que brinda el festival en sus espacios: el Espíritu Verde, los foods trucks, el Kidzapalooza y hasta los entretenidos juegos de las marcas patrocinadoras estallaban de gente, ansiosa por vivir cada una de las experiencias.

La música también acompañó la cálida tarde, para esta jornada Usted Señalemelo, Un Planeta, Bándalos Chinos, Bestia Bebé y Turf fueron los encargados musicalizar la llegada de las primeras personas al predio. Y, mientras la tarde corría, en los escenarios principales la efervescencia adolescente reinaba el festival: Tegan and Sara, Catfish and the Bottlemen y Jimmy Eat World le daban lugar a los más jovencitos del festival, que de manera desaforada correteaban por el hipódromo.

El reinado adolescente se vio opacado cuando llegó el momento de Duran Duran, uno de los momentos más interesantes del Lollapalooza. Adultos y jóvenes bailaron durante la hora y cuarto del set, sin parar. Un show compacto y nutrido de viejos hits, pusieron la tarde bien arriba. Los británicos demostraron que la experiencia suma muchísimo, y no hace falta ser The Weeknd para llamar la atención del público. Los emocionados Duran Duran, agradecieron a los presentes por estar ahí: "Este es el país que mayor cantidad de gente vino a vernos en este horario, gracias por ser amantes de la música, para una banda que estén todos aquí es muy importante", dijo Simon Le Bon, luego de emocionar al público con Space Oddity, pequeño homenaje a David Bowie.

Y siguiendo con la línea, la modernidad nos llevó al escenario principal para continuar bailando con Two Door Cinema Club, otro de los esperados para esta jornada. Si bien al principio la banda tuvo algunos desperfectos con las pantallas, y principalmente con el sonido, la situación pudo remediarse rápidamente y revirtieron el mal momento trasladando al público a un estado de felicidad y vibración extrema. La anterior visita de los irlandeses (2013) había dejado más que buenas críticas, por lo cual las expectativas para este show, como el realizado en Vorterix días antes, eras elevadas. TDC vino a presentar su nuevo trabajo Gameshow y no solo cumplió con las expectativas, sino que además se llevó nuevos fans y dejó a sus seguidores más que satisfechos. Esperamos verlos nuevamente, y pronto.

Lamentablemente está edición del Lollapalooza contó con mucho menos participación de artistas argentinos. Si bien la primeras horas del festival le dieron lugar a las promesas de nuestro rock, en los horarios centrales no había mucha oferta local, salvo por algunas excepciones como León Gieco, o Lisandro Aristimuño. Esperamos que en la próxima edición, nuestras bandas puedan mostrar que también pueden ser tan hipnotizantes e importantes como las internacionales.

Como cierre de dos jornadas intensas, The Strokes subió al escenario, y lo hizo como sólo ellos pueden hacerlo. Mientras el público, atónito, trataba de entender lo que pasaba, la conocida versión cumbia de Reptilia, de Oscar Coronel, sonaba para dar inicio al esperado show. Importante aclarar que esta canción fue elegida por el mismo Julian Casablancas, cantante y líder, para dar inicio al show. The Modern Age puso las cosas en su lugar y The Strokes comenzaba el cierre del festival. Para este set, la banda opto por tocar casi todo Is This It: sonaron 10 de las 11 canciones del disco. Pues claro, esta presentación fue la más grande en la carrera del quinteto: casi 90 mil personas estuvieron presentes para este recital. Un show épico en la historia de The Strokes.

La banda, de apariencia solida, se mostró muy entusiasmada y animada. Por su parte, un Casablancas totalmente verborrágico, alababa a Messi, a las mujeres argentinas y se mostraba abierto a tener todo tipo de charlas con su público. La hora y media del set pasó volando, dejando a todos con ganas de mucho más. Finalizando el mismo, los músicos tuvieron tres intentos de retirada, pero sus fans continuaron firmes frente al escenario, pidiendo más y más. Hard to Explain, You only live once y Take it or leave it, fueron las canciones elegidas para dar por concluido un festival a pura emoción.

El Lollapalooza lo hizo otra vez. Una vez más cumplió con lo prometido: una buena organización, bandas de nivel, un gran sonido y, como saldo final, 200 mil personas satisfechas con el festival. ¡Hasta el año que viene!

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