“Gracias a las canciones cumplimos sueños que nunca soñamos”

De cara al show del sábado en Atlanta, los integrantes de La Vela Puerca revelaron algunos detalles del festejo por sus veinte años de historia, repasaron los hitos más importantes de su carrera y contaron cómo surgió la idea de lanzar al mercado su propia cerveza artesanal.

Si hay algo que a La Vela Puerca no le falta es humildad. Fue una de las primeras bandas uruguayas que, a base de esfuerzo y con trabajo de hormiga, se fue haciendo lugar de este lado del Río de la Plata. Y ese camino facilitó el acceso de muchas otras bandas uruguayas (sus hermanos de No Te Va Gustar, Abuela Coca, Congo Bongo, Once Tiros y Cuatro Pesos de Propina), aunque los músicos aclaren que no se sienten los precursores de ninguna movida y que sólo son una parte de una historia que se fue construyendo colectivamente. “En el momento en que salimos de nuestro techo a golpear puertas afuera, lo hicimos en nombre de La Vela, pero también del rock uruguayo. Logramos romper con la hegemonía que había en el Río de la Plata, donde las bandas uruguayas podían tocar en Argentina, pero no al revés, porque no se conocían y no tenían difusión. Cuando empezamos a hacernos camino, no había en el historial del rock uruguayo bandas que hayan salido a hacer giras, a quienes consultarles y pedirles data. Tuvimos que hacerlo de cero. Así, fuimos generando información, pero cada una de las bandas que incursionó en estos espacios fue haciéndose su propio camino. Si bien fuimos uno de los tantos que estuvimos en la punta de la lanza, alguien tuvo que ser carne de cañón”, marcó Sebastián Cebolla Cebreiros.

Esa misma humildad es la que lleva a Sebastián Enano Teysera a afirmar que las culpables del crecimiento de la banda (y de que en los recitales se encuentren con tres generaciones juntas), no son ellos, sino sus canciones. “Ellas caminaron solas, entraron en la casa de la gente, charlaron con ellos y, ahora, nos las reencontramos de la mano de toda una familia entera. Aplaudo a las canciones que lograron eso. Cuando hicimos nuestro primer concierto nunca nos hubiésemos imaginado que íbamos a durar veinte años”, aventuró. Y Cebolla coincidió: “Las canciones nos pusieron en un lugar que nunca hubiésemos imaginado. Gracias a ellas cumplimos sueños que nunca soñamos”.

A fines de 2015, se cumplieron dos décadas de aquel primer show de La Vela Puerca en la calle del bar El Tigre en Montevideo (1998) y, para celebrarlo, los uruguayos habían convocado a sus fans argentinos el sábado 12 de noviembre en Caballito. Sin embargo, el show tuvo que mudarse a Villa Crespo. ¿Qué paso? Una disposición de la Agencia de Protección Ambiental del Gobierno de la CABA (APRA) suspendió por seis meses al estadio Ferrocarril Oeste para la realización de espectáculos musicales, pese a que la fecha estaba confirmada hacía varios meses atrás. “Con la decisión que tomaron, se olvidaron de los compromisos que habían asumido antes. No era lo mejor que le podía pasar a este show, pero nos queremos olvidar de eso. Lo que importa es que junto con el público vamos a festejar los veinte años. El lugar es lo menos relevante porque vamos a hacer el mismo show que teníamos pensado”, se sinceró Cebolla Cebreiro.

Los músicos adelantaron que el show tiene un hilo conductor conceptual. Se tratará de un viaje de presente a pasado, porque estará dividido en bloques de cinco o seis temas cada uno, donde cada segmento representará a uno de los trabajos de su discografía. El Enano Teysera puntualizó que será una “especie de Benjamin Button”. Primero se proyectará un documental que retrata la historia de La Vela desde el principio hasta la actualidad y, luego, la secuencia del recorrido será en el orden inverso: Érase… (2014), El Impulso (2007), A contraluz (2004), De bichos y flores (2001) y Deskarado (1998). “Vamos a terminar todos jóvenes y divinos –bromeó-. Fue alucinante estar ensayando canciones que hicimos a los veinte años. Fue una manera de autodescubrirnos”, aseguró.

Esta especie de viaje con el que la banda tematizará el show también está presente en la retrospectiva en la que se embarcan los uruguayos cuando se les pregunta por las distintas mutaciones que fueron experimentado LVP en su trayectoria. “Si miramos hacia el pasado, estamos orgullosos de cada disco porque representaron el presente de ese momento. Siempre tuvimos la valentía de plantearnos un nuevo desafío de disco a disco”, reflexionó Cebolla. También explicó que, sin esa honestidad, no podrían pararse arriba de un escenario a defender sus canciones. Teysera complementó que los desafíos son sus propias “zanahorias” y enfatizó que, si bien a la hora de componer, los tópicos de las canciones son siempre los mismos (el amor, el desamor, la amistad, los valores, la injusticia, la felicidad y la tristeza), el cambio radica en la forma de contarlos. “Seguimos hablando de lo mismo, pero con más experiencia. No es lo mismo lo que escribíamos a los veinte años que hoy, a los cuarenta y tres”, remató.

Dentro de ese mismo recorrido hacia el pasado, y puesto a identificar cuál considera el momento bisagra de la banda, el Enano lo ubicó en la salida de El Impulso. “Fue un disco que nos encantó, más allá de lo musical, por la valentía que tuvimos de seguir el camino de la sensibilidad, más allá de los resultados. Podríamos haber seguido con una fórmula que sabíamos que funcionaba, pero consideramos que eso era el principio del fin. Entonces, ‘El impulso’ salió como salió. Fuimos honestos, sinceros, creíbles y asumimos las consecuencias de ese pequeño suicidio artístico. Por ese tipo de decisiones y ese tipo de valentías, hoy estamos donde estamos”, rememoró.

Por su parte, Cebreiro destacó que un gran mojón que lo marcó en lo personal fue el lanzamiento del primer DVD Normalmente anormal (2009), a los quince años. El cantante recordó que lo presentaron en un cine para su círculo más íntimo, y que su valor radicó en que sus familiares y amigos pudieron ver, de propia mano, la historia puerca contada por todos sus integrantes.

También ambos vocalistas subrayaron que los nueve años que la banda trabajó con Gustavo Santaolalla fueron un gran aprendizaje del que se valieron para poder sacar el sello discográfico Mi semilla (2009), con el que se auto producen actualmente. “Con Gustavo aprendimos un montón de cosas, vimos una cara de la moneda. Eso nos ayudó mucho cuando tomamos la decisión de ser independientes”, valoró el Enano.

Ampliando el abanico, el saxofonista Carlos Coli Quijano recordó, como dato anecdótico, y en comparación con la vertiginosa carrera de las bandas emergentes actuales, que para grabar el primer demo estuvieron ensayando durante meses. A su entender, esto ocurre debido a las características de la actual industrial musical, donde los grupos no se toman su tiempo para estar bien preparados antes de mostrarse, generándose, consecuentemente, poca renovación e innovación.

¿Por qué elegir un estadio para festejar los veinte años? “Porque un cumpleaños Nº 20 se festeja una vez y a lo grande. Creo que no tenía el mismo sentido hacer tres fechas en el Luna Park, por ejemplo. Los cumpleaños no se festejan tres veces”, opinó el Enano en comparación con lo que ocurrió, por ejemplo, en 2013, cuando hicieron tres fechas en el Palacio de los Deportes para grabar su segundo DVD. “Lo interesante de los shows chicos es la proximidad: te permiten ver al público más de cerca. Los recitales más grandes también se disfrutan, aunque la distancia es otra. Sin embargo, tienen más llegada y concurre más gente. Ahora se dio esta posibilidad, así que adecuamos lo que teníamos para ese lugar”, añadió el guitarrista Santiago Butler. A su turno, Cebolla justificó que él prefiere los escenarios más íntimos porque son los que les permiten contar mejor las historias, “con las tripas en la mano” y mirando al público a la cara.

Bonus Track del festejo: el lanzamiento de la cerveza puerca
Un festejo por los veinte años de carrera que esté a la altura y sea “a lo grande”, como explicaba Teysera, requería un plus. Por eso, cuando desde Antares (Argentina) y Cabesas Bier (Uruguay) les propusieron lanzar una cerveza artesanal en su homenaje, no dudaron en dar el sí.

Leo Rodríguez (Antares) y Rodrigo Rios (Cabesas Bier) explicaron cómo surgió la idea. “Conocí a Rodrigo de Cabesas en un evento en Uruguay, en 2009. Nos hicimos amigos y le propuse hacer una cerveza juntos. El año pasado, Rodrigo me llama y me dice ‘tenemos la excusa perfecta. Vamos a hacer una cerveza para festejar los veinte años de La Vela Puerca’. Para convencerme me dijo ‘son una banda de tipos como nosotros, porque salieron del garaje y a pesar de que trascendieron Uruguay, no se la creen’”, cuenta Rodríguez.

Por su parte, Ríos reveló cómo resultó el “alma mater” del proyecto. “Hace muchos años conozco a los músicos de La Vela y con lo de los veinte años, se me ocurrió unir nuestras pasiones. Los músicos y nosotros teníamos algo en común: ellos tocando o nosotros cocinando, habíamos salido del garaje. Cada uno dentro de lo suyo siente una gran pasión por lo que hace, y ninguno de nosotros nos imaginábamos que hoy íbamos a estar donde estamos”, sintetizó.

El Enano Teysera, quien reconoció ser un ferviente cervecero (incluso hace cerveza en su casa), agregó que fue un honor que estas dos fábricas de cerveza artesanal se unieran para hacerles un homenaje. Y avisó, en tono de broma, que el plan no es incursionar ahora en el rubro, sino que se trata de un proyecto acotado a estos festejos.

En cuanto a las dimensiones del proyecto, Rodríguez explicó que tienen preparados treinta y dos barriles de cerveza tirada que se intentarán comercializar en todos los recitales de La Vela en los que esté permitido, incluido el de Atlanta. Por otra parte, se hicieron tres mil botellas, de las cuales, una parte fue destinada a la banda y la otra para venderse en locales de Antares.

En cuanto a la varietal escogida, Ríos comentó que apuntaron a un tipo de cerveza donde el lúpulo esté más en lo aromático y no tanto en el amargor. “Mezclamos la frescura de una American Pale Ale, pero que tiene un fuerte lupulo aromático”, describió. Consideró que este estilo representa bien al de los músicos homenajeados. “El rocanrol de La Vela tiene una fuerza bárbara pero nunca deja de refrescarte y de hacerte sentir pibe aunque seas viejo”, comparó.

Puesto a identificar alguna de las etapas por las que atravesó La Vela con el estilo de la cerveza puerca, Teysera concordó con que se trata de la variedad justa para el momento vital que actualmente atraviesan. “En los comienzos y con ‘Deskarado’, la cerveza que nos podría haber caracterizado era una Ipa rabiosa. ‘El impulso’ tiene más que ver con una Porter, más introspectiva. Ahora, estamos en esta etapa, de ‘Canción para uno’, más frutales y cítricos”, resumió.

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