LA PELÍCULA, LA EXPERIENCIA

Un estadio cerrado. Miles de devotos. Rock de masas en pantalla gigante. Te contamos lo que genera Indio y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado: La película. Quedan dos funciones en el Luna Park, ¿te lo vas a perder?

Dicen que “la fe mueve montañas”, pero incluso quienes no entiendan de cuestiones de fe (si existen o no), tienen algo en claro: El Indio Solari se convirtió en una cuestión religiosa. Una religiosidad que, en torno al fenómeno, mueve millones de personas. ¿Cuántas veces escuchamos eso de “la misa ricotera” o anécdotas contadas por el mismo Carlos Solari diciendo que a su hijo en el colegio le dicen: “Tu papá es Dios”? Dios, personaje mítico, misterioso y hasta místico. Ya se utilizaron un sinfín de adjetivos para nombrar a alguien que ya queda claro qué es: un gran artista pero, por sobre todas las cosas, un ser visionario.

El futuro llego hace rato
Corría el 2008. Hacía exactamente siete años que Paticio Rey y sus Redonditos de Ricota se habían separado luego de haber tocado por última vez en Córdoba (04/08/2001 en el Chateau Carreras). Indio regresaba, ya no como integrante de Los Redondos sino como solista (acompañado por Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado), y la euforia que se vivía en torno al show de La Plata era carne viva. Sus seguidores querían verlo sobre un escenario, estaban expectantes por escuchar su nuevo material, verlo bailar, y entonar canciones ricoteras. La espera había sido larguísima, agónica, tras una separación dolorosa para los fanáticos de la banda. Dolorosa y silenciosa.

Pasaron otros siete años hasta que se anunciara el estreno de la película documental sobre aquel show en el Estadio Único (20/12/2008). La expectativa era la misma, pero ya en un marco distinto. ¿Cómo sería la película? ¿Qué nos contaría? Tras las declaraciones de Solari sobre su estado de salud en una charla radial con Mario Pergolini (que luego desatarían la polémica con Skay Beilinson) parece que la historia se repetía: ¿Cuántos recitales más quedarían por ver? ¿Uno, el último? Otra vez la desolación de lo incierto, la posibilidad de no sólo no ver a Los Redondos sobre un escenario sino también a su ex cantante. La película vino a cortar con todo eso, a demostrar que, hoy más que nunca, el fenómeno está vivo y trasciende la piel. Porque ya no es un artista cantando, es un portento que, como la fe, mueve masas.

Asusta un poco verte así. Y mientras tanto te amaré mucho más
Camino al Luna Park se entraba en una atmosfera atemporal: ¿Ricoteros reunidos, cantando en la Ciudad de Buenos Aires? La agitación, las caras de algunos aterrorizados preguntándose “¿Qué mierda pasa?”, puestos con vendedores de comida y merchandising. En el medio de esa vorágine, una “película”. Todo se mezclaba y hasta se volvía absurdo en un punto: ¿Un cacheo por ir a ver una película? Era para pensar, realmente.

19:30 era la hora indicada para el comienzo del film. Se apagaron las luces y una voz decía: “Por favor apaguen los celulares, no por una cuestión de privacidad, sino porque puede afectar la calidad de la proyección”. Acto seguido, la gente estalló en un grito. ¿Lo que se escuchaba era la voz del Indio? Sí, y en un escenario porteño. Además, con una calidad inédita: para registrar el show se utilizaron 12 cámaras HD, un cóndor cam y helicópteros para tomas aéreas; mientras que el sonido se mezcló y masterizó en los míticos estudios Abbey Road de Londres bajo las normas estéreo y 5.1.

Empezó la película. ¿La gente le está cantando a una pantalla? Parecía raro, pero era real. Después de eso, ¿habría un pogo de “Ji ji ji” virtual? Puede sonar despectivo al principio, pero es todo lo contrario. La esencia era la misma, el agite era el mismo. Pero ya corren otros tiempos, no hay que caer en banalidades como “Yo estuve en ese show, lo viví, lo canté y hasta lloré” o “Yo vi a Los Redondos aunque sea por última vez”, si no: qué suerte que tantas nuevas generaciones que no pudieron estar en ese show, que fue tan particular por todo lo mencionado anteriormente, puedan ser también participes o qué suerte que generaciones de padres (nuestros padres) que no concurrieron nunca a un show de tal magnitud puedan ser participes y saber qué se SIENTE, con mayúsculas, porque por más que fuera una pantalla era todo muy vivido.

Qué suerte que podemos ver más de cerca a uno de los héroes del rock argentino. Y VER en concreto: movimientos, gestos, risas y una infinidad de cosas que pasan arriba de un escenario y detrás. Todos deben saber que hay perlas increíbles, y quienes fueron a La Plata se darán cuenta de que hay cosas que, por el criterio de edición, no están (ojalá aparezcan en algún extra en la edición en CD/DVD). Dentro de un cielo cerrado, uno de los escenarios más importantes de Buenos Aires, las estrellas de esa noche, como las de aquella noche, fueron: “Un ángel para tu soledad”, “Mariposa Pontiac”, ”Juguetes perdidos”, “Pabellón Séptimo”, “Fligth 956”, “Bebamos de las copas lindas”, “To Beef or not to Beef” y, por supuesto, “Ji ji ji”.

No se puede explicar esto, sólo decir que es así. Un hecho, un fenómeno. Y hay muchos fenómenos que son imposibles de explicar. Sí hubo un combo explosivo: los trabajadores de la imagen saben del poder que ésta genera. No es sólo un documental, una película: Las imágenes, cuando vienen cargadas de sentimientos, traspasan los límites de lo que pasó un día a tal hora y en tal lugar. Por eso, el aplauso para la película y sus ejecutores. Por llevar al público a los rincones que están en lo más profundo de nuestro ser y por hacer recordar incluso anécdotas personales marcadas por la trayectoria musical de Solari.

Mañana a las 19 y a las 23 horas se proyectará la película en el Luna Park. Todavía hay entradas disponibles (entre $167 y $211) ingresando en www.ticketportal.com.ar y en las boleterías del estadio.

Mirá el trailer de la película

Deja tu comentario:

Próximas Fechas

27ABR
TITO FARGO DUB STATION
ver más
27ABR
JAMAICAN REBEL NIGHT
ver más
27ABR
CORY HENRY
ver más
28ABR
DIVIDIDOS
ver más

Último Video