Jueves 28 de enero / Luna Park

LA RAIZ DEL REGGAE

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El último jueves de enero desembarcaron en Buenos Aires The Wailers, los encargados de masificar el mensaje rastafari junto a Bob Marley, y Alpha Blondy, uno de sus tantos discípulos. El Luna Park vibró al compás de dos de los exponentes mas importantes del reggae.

Se podía sentir: no se trataba de un recital mas para los amantes argentinos del reggae. El “Palacio de los deportes” se tornaba una vez mas rojo, amarillo y verde para recibir a dos bandas excelentes y consagradas mundialmente, que alguna vez ya habían cruzado sus caminos: los míticos The Wailers, comandados por el bajista Aston “Family Man” Barrett (ladero de Bob Marley), y Alpha Blondy, seudónimo elegido por el marfileño Seydou Koné. Mientras la gente iba llegando al estadio, Holy Piby (banda de reggae gestada en Lanús en el 2003) se encargó de abrir la noche. Los músicos locales ofrecieron música clara y armónica para que el público se fuera poniendo en sintonía antes del primer plato fuerte de la noche.
Al ensayar un análisis del ambiente del reggae, uno puede prejuzgar erróneamente creyendo que abundan personas con extensas rastas y aromas autóctonos. Lejos de eso se puedo ver gente de tres generaciones, de todos los grupos culturales, ropas de marca, alpargatas, zapatillas Topper, carteras de leopardo, peinados con gel y gorros gigantes; todos unidos bajo el mismo propósito: el tributo al padre del reggae, Bob Marley. Queda claro que para eso no se necesita identidad superficial, sólo ganas de disfrutar, bailar y escuchar buena música. Todos aquellos que entraban bailando al Luna Park anticipaban que se aproximaba una gran fiesta.
Mientras los asistentes probaban los equipos para lograr el mejor sonido, la gente se fue relajando pero, con el correr de los minutos, se empezó a impacientar. Los aplausos y chiflidos invadieron el lugar y, sin preámbulos, se apagaron las luces. Era el indicio de que el próximo show iba a comenzar en instantes. De repente, un presentador salió al escenario y gritó: “¡Are you ready for The Wailers?”. Y, con un tema instrumental mediante, fue ingresando esta maravillosa agrupación. En medio de los rostros felices que mostraban los jamaiquinos comenzó a sonar la primera canción, “Natural Mystic”. Se notaba una poderosa energía arriba del escenario con los protagonistas que no paraban de bailar en ningún momento. “Buenas noches Buenos Aires”, saludó el cantante Elan Atias y siguieron los acordes del clásico “Waiting in vain”.
Para sorpresa de todos, The Wailers hizo un cover: “Heal The World”, autoría del famosísimo y recordado Michael Jackson, que dibujó sonrisas en todas las caras y fue coreado al unísono. En un castellano imperfecto, el cantante preguntó: “¿Cómo están esta noche?”, antes de que se escuchara la ovación inicial con la llegada “Is this Love”, tema que creó un ambiente de alegría, paz y calma. Las coristas dieron inicio a “Them Belly Full”, que presentó un solo de guitarra alucinógeno, totalmente contagioso y reflejado en el público. Luego, la banda entregó otro gran temón: “Stir it up”, en el que el pisó del Luna Park pareció inestable. La lista continuó con excelentes composiciones como “I shot the Sheriff”, en el que el ambiente se fue tornando mas que agradable, a pesar del calor que azotó la noche, mientras las manos del pianista acariciaban cada tecla entregando un sonido maravilloso; “Crazy Baldheads”, “Jamming”, con la que se sintió un estallido importante por parte de la gente, cuyas almas se brindaron a bailar al ritmo de la música; y “Three Little Birds”, en la que Atias jugó con el público, logrando una hermosa conexión. Así fue como el show de The Wailers llegó a su fin, dejando una marca en la vida de toda esta gente que disfrutó con el legado que dejó el hito mas grande del reggae: Robert Nesta Marley.
Gente del interior y de otros países empezó a reclamar por mas música, que por la prueba de sonido que se hizo antes del siguiente show, se hacía esperar. Fue cuando los instrumentos de vientos empezaron a probar sus micrófonos con “Politiqui”, que la gente comenzó a ovacionar vorazmente luego de mostrar un poco de impaciencia. Seydou Koné, más conocido como Alpha Blondy, se apoderó del escenario luego de The Wailers. Sus letras, que expresan fuerte actitud y humor relacionados con la política, lo transformaron en un artista reconocido en todo el mundo. Con mucho poder dio inició a su show, que se caracterizo por contar con una gran fusión de ritmos (reggae con acordes árabes y algunos mas latinos) y diversidad de idiomas (francés, árabe, hebreo, ingles). Con estos ingredientes, el marfileño no tardó demasiado en revolucionar al Luna Park brindando una excelente presentación. Valió la pena tanta espera...
El recital empezó con ritmos arabescos, tal cual la introducción que figura en su disco en vivo “Live Au Zenith” (1993). Con una movilizadora letra de protesta (“Desde la Biblia hasta el Corán, revelación en Jerusalén, paz a todos, puedes ver cristianos, judíos y musulmanes viviendo juntos y rezando amén, démosle gracias y alabanzas”), “Jerusalem” fue bienvenida y coreada con gritos explosivos. Luego siguió “New Dawn”, de “Yitzhak Rabin” (1998).
La lista de temas conformada or Alpha Blondy tuvo grandes canciones de su extensa discografía. Los fanáticos agradecidos. Con los mejores ritmos de reggae llegó “Sweet Sweet”, donde los vientos demostraron su jerarquía. Con gran fuerza continuó “Masada” (”Voy a ser testigo del amanecer desde Masada / seré testigo del amanecer de Jah ahora desde Masada”), donde los presentes, alegres, se abrazaban y danzaban entre ellos. Para el divertido “Cocody Rock”, Alpha Blondy pidió escuchar a todo el público, que coreo el estribillo con un gran ímpetu junto a todos los integrantes de la banda. Después llegó el tema mas esperado. Con las manos en alto, gritos al cielo y pies en el aire, “Politiqui” enloqueció a todo el estadio: Los músicos jugaban marcando ritmos, las coristas no paraban un segundo de bailar una coreografía estimulante y un solo de guitarra se mereció centenares de aplausos que tronaron. Despojado de todo ego, Seydou Koné presentó a cada uno de los músicos que lo acompañaron y les cedió el momento necesario para lucirse con un tema instrumental armoniosamente claro. Pero ,antes de despedirse definitivamente, se escuchó un mensaje claro: “Paz en todo el mundo, la guerra es ilegal” (Alpha Blondy dixit). Palabras mas que justas que reflejan el deseo de este género que tuvo en el Luna Park a dos de sus exponentes mundiales mas importantes.



 

Autor: Romina Minutola | Mail: rminutola@esquinarockweb.com.ar